El Cross María Auxiliadora de este año 2013 ha sido sin duda algo más que una carrera. Para mi ha supuesto haberlo visto y vivido desde otro ángulo, en lugar de saludar a los corredores a mi paso, he visto como mis amigos y mis familiares me animaban a lo largo de todo el recorrido (10km), especialmente en Las Candias donde me esperaban mis padres.
| Minutos antes de la salida. Jesús, yo, Cristian y mis sobrinos Guillermo y Marcos |
En los momentos previos a la salida, se respira la tensión de lo que nos espera, el recorrido es duro y la incertidumbre de lo que va a pasar es máxima, pero estar allí es algo más que la recompensa de haber entrenado, estar allí es decir ¡estamos vivos y vamos hacer historia!.
Cada cual buscando sus propios limites, último kilómetro cuesta arriba!
Mi primera participación, el reencuentro de Cristian con el running después de muchos años, el optimismo y empuje de mi hermano Jesús, para iniciar esta hazaña, la familia, los amigos, el recorrido (ese que me ha visto crecer), la satisfacción de la llegada, el ejemplo a los más pequeños, un diploma dedicado, es lo que hace de esta carrera una carrera única.
No quiero terminar esta entrada sin antes mencionar a Alexis, que aunque no nos acompañó en la carrera (si en los entrenos), tuvo el detalle de tomar fotografías a lo largo de todo el recorrido. ¡Gracias!
Vendrán otras ediciones, pero esta, la del año 2013, será irrepetible!.
Objetivo cumplido, ¿cual será el próximo reto?
Subscribo cada una de las palabras de mi cuñado Pablo, la emotividad del Cros se palpa en cada metro de la prueba y mas si compartes esta experiencia con gente como mis cuñados, son gente increible!
ResponderEliminarA por ellos!
Nos vemos en la próxima carrera...